Oktoberfest 2006 (17 septiembre 2006)
Intentando rememorar lo bien que lo pasamos el año anterior en la Oktoberfest, volvimos de nuevo allí a pasar un día a la fiesta de la cerveza por excelencia.
Partimos de buena mañana de Augsburg, desde casa de Rosiana, donde habíamos pasado la noche anterior. El viaje lo hicimos en tren Erika, Rosiana, Alicia y yo. Eduardo se había marchado un par de horas antes porque había quedado con unos amigos que había conocido en un congreso hacía un tiempo y llegaban antes a Munich de lo que habíamos pensado llegar nosotros.

Una vez llegamos a Munich nos juntamos todos allí y nos dirigimos al recinto de la Oktoberfest. Durante el recorrido nos detuvimos en un puesto en el que vendían camisetas y donde el año anterior habíamos visto una que ponía “Beer Kamikaze” junto a un japonés con un par de jarras de cerveza que nos recordaba a Eduardo. Nos había hecho mucho gracia y nos apetecía regalársela a Eduardo, así que eso hicimos.

Llegamos al recinto de la feria y allí estaba la gente esperando que comenzase el desfile inaugural.

Varios momentos del desfile.



Cuando terminó el desfile intentamos sentarnos en alguna mesa en el interior de las carpas, pero esta vez no hubo suerte. Estaban todas llenas y claro, como acababa de empezar la fiesta, las posibilidades de que alguien dejase la mesa eran muy bajas. Por no decir nulas.
Este es el aspecto de la carpa de Paulaner.

Antes de abandonar el recinto nos hicimos una foto de recuerdo del “yo estuve allí”.

La alternativa que se nos ocurrió para tomarnos unas cervezas era acudir a la Hofbräuhaus. Y eso hicimos.
Nada más llegar hubo un problema y es que Eduardo iba con sus tradicionales chanclas, y no le dejaron pasar, así que tuvo que marcharse con Rosiana a comprar unas zapatillas con las que le permitiesen entrar. Los demás nos quedamos buscando una mesa, aunque ahí fue sencillo.
Allí estuvimos un buen rato, comiendo y como bebiendo cerveza.
Eduardo decidió mostrarnos su parecido con el dibujo de la camiseta que le habíamos regalado.

Foto de grupo.

Y lo que pasa tras unas cuantas cervezas. La capacidad de hacer amigos aumenta exponencialmente.



Ya fuera de la cervecería nos tomamos un helado como postre y Alicia y yo tuvimos nuestro momento romántico junto a nuestra barriguita.

Dimos un paseo por el centro para que los amigos de Eduardo pudiesen conocer parte de la ciudad al memos por encima.


Cuando ya se hizo la hora tomamos el tren de regreso a Augsburg para pasar de nuevo la noche en el apartamento de Rosiana.

Pepe Lloret — 17 septiembre 2006, 00:59 en (sin categoría)